¡¡ALTA TENSIÓN!!
Quiero relajarme, quiero morir, ser absorbido por Dios… decía en su celda el monje mientras humilde se sentaba sobre su raído almohadón, con sus ojos ensimismados y con una triste sonrisa, más bien una mueca de resignación…
-¡¡ALTA TENSIÓN!! Gritaba el impetuoso espíritu del iniciado del Sol Negro, mientras llevado por la aventura recorría tierras inhóspitas y desafiaba altas cumbres escarpadas azotadas por el rayo y la tormenta, doblegando y venciendo a la Muerte. Fuerza, vigor, dominio, conquista… ¿A dónde me llevará vuestra aventura, oh, dioses?.
