¿DÓNDE. SE ENCUENTRAN LOS HIPERBÓREOS?

ESCUCHE A LA VOZ DE SU SANGRE...

El pensador hindú Tilak afirma que los arios bajaron del Ártico, primero al Gobi y de allí a la india.

Otras ramas descienden al Cáucaso; luego a Europa. Pero no son más que retazos de colonias Hiperóreas. Los Siddhas divinos han desaparecido. Toda sabiduría del hinduismo, su filosofía, su yoga, su Panteón, es un recuerdo balbuceante de una ciencia, de un poder tremendo, cuya clave se ha esfumado de la superficie de la tierra.

Ese poder extra terrestre que poseían los Hiperbóreos, el órgano del Vril, Hyareno, Urna, Soma, unidos a una técnica y ciencia diferentes en su esencia a las del Kaliyuga, hizo posible “ir más rápido que el pensamiento, en barcos aéreos sin piloto ni timón”. En el Mahabharata, relato de una guerra que no se refiere a tiempos históricos, estos vehículos son llamados Vimana y Dhurakhapalam, “eran impulsados por un sonido, como una música sutil” y “captaban el pensamiento y las emociones de los hombres”.

En Hiperbórea, las mujeres fueron magas, especialmente las nacidas quintas en una familia. El número cinco es el polar, el de Hiperbórea.

La alquimia oriental y occidental, la sabiduría egipcia y china, la astrología, la astronomía, la ciencia y técnicas burdas del presente corresponden a otra realidad, no resisten comparaciones. Las claves de una ciencia astral, cósmica, se han perdido irremediablemente, se han sumergido. Sólo resta un tenue Cordón Dorado en el Mito y la Leyenda, que se deberá intuir, recorriéndolo a la inversa, hacia atrás, “dextrógiramente”.

La Islandia de los vikingos tuvo una civilización muy avanzada, con una ciencia oculta y una alquimia superiores, en todo caso, allí casi se estaba pisando el punto de los orígenes. Islandia poseyó un magnetismo solar y terrestre especial, encontrándose cercana a Ogigia, la fabulosa. En ella se recuerda mejor el secreto de “la Ciudad Celeste de los Cuatro muertos, marcada en su entrada por las Doce Cruces Negras Giratorias” de la que nos habla Josef Land. “la que recibiría el Señor Supremo al término de la sexta Edad Verdadera”.

Más, ¿qué se hizo de los sobrevivientes de Hiperbórea, de los que se refugiaron en Islandia y Groenlandia, la Greenland, la Tierra verde de otros tiempos? ¿perecieron? ¿Regresaron al astro de origen, otra constelación más cercana al Sol Negro, reflejo del Rayo Verde, en sus Vivianas voladores que “van más rápido que el pensamiento”, impulsados por la música cósmica de las esferas?

Sabemos que algunos permanecieron aquí en la tierra, para seguir guiando la mutación del hombre, con sus poderes tremendos. Pero afuera, sino adentro. Las leyendas dicen que ellos fueron  a la tierra inferior, a las ciudades de Agarthi y Shamballah.

De Hiperbórea nos hablan los antiguos como ya hemos visto; Deodoro de Sicilia se refiere a los descendientes del Dios Borea, que habitan unas islas del lejano norte, las misteriosas Ogigia, descubiertas quizás y mantenidas en el secreto por los cartagineses.

¿Eran estas islas las que buscaba Piteas de Massilia (Marsella)? Se habla de una caverna de Islandia que transporta a una época muy lejana; tal vez el cráter del volcán apagado. Snaeffelsjokull. Antonio Diógenes escribe sobre Tule, la capital de Hiperbórea, poco después de la muerte de Alejandro. Se dice que el maestro de Pitágoras Ferecides de Siros, era un Hiperbóreo, o poseía recuerdos de su sabiduría.

Los textos sagrados más antiguos son siempre nostálgicos. Lo es también el “Popol Vuh”: Los Hiperbóreos, los dioses blancos, saldrán un día de, la tierra interior, o retornarán de las estrellas en una Serpiente Alada, en un “Águila de Oro, en la edad del Cóndor, en un Caballo Blanco. Vendrán a juzgarnos al cumplirse los tiempos del Kaliyuga, en el retorno de la Edad Dorada, cuando el Eje de la tierra  vuelva a su posición justa, tras la catástrofe que cerrará el Manyantara. Los polos serán nuevamente uno, reunidos en un eje exacto, como en el Satyayuga o primera Edad del mundo, cuando el hombre viva más de mil años.

” EL CORDÓN DORADO “

DON MIGUEL SERRANO

EL CONFLICTO NO ES DE HOMBRES, SINO DE DIOSES

Los dioses guían el camino al mas allá...

 

Cuando la historia de la tierra entra en un período tan crítico, como a! presente, los mitos, los dioses y

demonios que nos dirigen, los Arquetipos, pasan a tomar parte aún más activa, haciéndose casi

visibles para muchos. Ellos participan directamente en el combate, como aconteciera en la última

guerra mundial, de resonancias cósmicas. Por esto, no cuentan “las muertes de los mortales”, porque

son los inmortales quienes combaten a través de ellos.

Es un error, entonces, pretender analizar tales acontecimientos, de proporciones sobrehumanas, con

medidas únicamente humanas, del animal-hombre. Los inmortales no mueren, aun cuando hagan

muertos. Los hombres pasan a ser símbolos, piezas en el gran juego. Si se juzga con valores humanos

terrestres, si se rebaja el fenómeno a nivel del animal-hombre, a sus ideales de “justicia”, “igualdad”,

“humanidad” o “humanismo”, se está participando de la confusión moderna, sin llegar jamás a

entender de lo que en verdad se trata, ni de lo que tan seriamente estuvo en juego. Y aquellos que

saben, únicamente se valen de la ignorancia de los otros para al canzar sus fines trascendentes, que no

son humanos, ni humanistas, sino míticos.

Cuando los SS míticos mataban no estaban destruyendo hombres, eran sus dioses inmortales en lucha

contra otras Entidades, o Deamons. Eran símbolos contra símbolos.

Del mismo modo, hoy, cuando los judíos matan a palestinos lo hacen por su Arquetipo, por su

Demiurgo, o Golem, por su Pacto con El. Son meros instrumentos de un Mito que no pueden

traicionar. Razones de difícil comprensión. Palabras demasiado arcaicas, que no penetran los oídos

modernos con facilidad, ensordecidos por el ruido estruendoso de la mecánica del Kaliyuga. Las

únicas, sin embargo, que pueden permitir adentrarse en las profundidades por donde se extiende aún

el Cordón Dorado de la Revelación metafísica de los orígenes de la vida.

“EL CORDÓN DORADO”

DON MIGUEL SERRANO

Recuerdos

Un camino a seguir, solo mirando en tu interior...

 

Un recuerdo ancestral recorre mi sangre,

Vivencias y sueños alejados del futuro,

Navegan en mi vida y me transportan hacia

Días y noches de tormento resplandor,

Cual si fuesen barcas llenas de muerte

Transportando el tesoro perdido del ayer…

Así despierta mi espíritu en cada sensación

De un drama de la más trágica historia,

Así despierta mi espíritu  en trágica alegría

Reviviendo el camino del mito de mis antepasados…

La espiritualidad en el odinismo

Algunas cosas están muy enraizadas en nuestra alma. Probablemente
pilares que sostienen otras religiosidades ahora sostienen el
paganismo por falta de información.

 

Una lástima.

Uno de los primeros pasos de un pagano, es el de un conquistador de la
espiritualidad, es la búsqueda de la esencia religiosa. Para esto él debe
descubrir los pilares de una teología.

Sea esta cual sea.

Y aceptarlas simplemente por el hecho de que debería existir una
identificación primaria por parte del pagano. Vivenciar esto es parte
fundamental del camino espiritual del paganismo. Pues sin estos
principios iniciales no habrá comprensión fundamental de la
espiritualidad pagana.

El Odinismo es una religión completa en si. No requiere injertos,
tampoco sustentáculos extranjeros. Tiene su propia teología,
mitología, ritos, protocolos, mitos, procedimientos, cultura,
religiosidad, todos los principios que sostienen una religión. Son
estos principios básicos que son llamados dogmas. Los dogmas forman
las paredes de la espiritualidad. Sin estos, la anarquía religiosa
reinaría y lo que menos desea el Odinismo es la anarquía, la tan
mencionada “libertad”, la falsa libertad. La anarquía religiosa puede
liberar el pensamiento religioso de un ser, pero lo encerrará por
siempre en su ego y lo cegará definitivamente contra la comprensión de
la espiritualidad odinista: el pagano no irá comprender jamás la
importancia del coraje, de la laboriosidad, de la hospitalidad, del
respeto, de la independencia, de la fraternidad, etc. Esto debe sonar
demasiado tradicional, incluso anticuado para un lector neopagano.
Pero así lo es. La moralidad es esencial para vivenciar el Odinismo.

No se puede dejar que pilares extranjeros lleguen a nuestros centros
religiosos. Es necesario comprender y vivenciar el paganismo por
completo.  El Odinismo es completo, contiene su propia rama de
chamanismo. Los nuevos tienden a llegar al odinismo con mucha sed:
creen que los mitos son verdades absolutas, que los vikingos fueron
solamente guerreros frenéticos o aun, que beber o pelear sería la
solución para todos los problemas. Ni de lejos esto funciona.

El Odinismo anhela sobre todo la paz. No la paz de guerra y los odinistas ya
deben estar hartos de leer y de hablar sobre ello.

La paz en un sentido mucho más amplio: Armonía, templanza, felicidad, placer,
alegría, paz en el alma, en la casa, en la vecindad, en el trabajo, paz en la
vida. Este es el objetivo tras todo lo que pensamos, vivimos, hacemos o dejamos
de hacer. Esta paz, ese deseo insaciable es llamado Frith. Y saberlo es un gran
paso. El primer paso, pues anhelar el Frith es el primero de todos los dogmas
del Odinismo.

El más alto pilar que sostiene esta fantástica religión.

Después de esto podríamos debatir sobre lo que es la mitología para el
religioso. De qué sirve esta en el odinismo, una vez que el odinismo
es una religión esencialmente reconstructivista y, por lo tanto,
íntimamente ligado a las academias de historia. Los mitos explican el
mundo, la naturaleza del hombre, desde su origen, su fin, su
modo de vivir, el mundo que lo rodea, los ciclos e incluso como
enfrentar tu propia espiritualidad. Los mitos reflejan la forma de
pensar de las personas del norte y por ello es fundamental leer,
conocer y tener un gran deseo por conocer los mitos nórdicos. El mayor
ejemplo de esto viene de Odín, que pasa las tardes bebiendo y oyendo
historias junto a la diosa Saga, y, claro sus peregrinajes en busca
del saber, de probar el conocimiento y de desafiar el saber. Conocer y
comprender los mitos nórdicos son los segundos dogmas del Odinismo.
Odín, Vili y Ve le regalaron al hombre el don de la mente y esto no
puede ser castrado de sus dueños. Usar la mente exige un buen sentido
común, exige valor y laboriosidad. Una mente conocedora de las cosas
es una mente saludable.

Si seguimos en esta misma línea de pensamiento, deberíamos
preocuparnos con los ciclos de la naturaleza. Nacimiento, crecimiento,
vida y muerte. La pos-muerte incluso. Este es el ciclo básico de todo,
la única y verdadera ley de los mundos, aquello que rige desde el
microcosmos hasta el macrocosmos. El aire se enfría, congela, descongela
y caliente, para entonces enfriarse nuevamente. El mar se llena, se
agita, se calma, disminuye, etc. La larva nace, crece, muere, renace
como mariposa, que crece, muere y se convierte en alimento que habrá
de darle vida a los frutos de la tierra. Y conocer estos ciclos no
basta. Debemos estar conectados con estas mareas de poder que viajan
por el año y aprovechar sus energías, aprovechar mejor sus frutos.
Para tal, debemos estar conectados a ello. Existen dos formas de
conectarnos a los ciclos: con el cuerpo y con la mente. La mente
deberá percibir los ciclos y reconocerlos, conforme ejemplificado en
el segundo dogma del odinismo. ¿Y el cuerpo? Él deberá estar en
armonía que significa cuidar de la salud constantemente y, a través de
los ritos de las estaciones, nos conectamos con estas energías, al
poder espiritual que el momento carga, para curar, traer prosperidad,
paz, amor. Y este, supuestamente, habrá de ser el tercero de los
principales dogmas del Odinismo: la sintonía con los mundos. Y digo
mundos, porque no solo es uno. La ley de los ciclos de aplica en todos
los nueve mundos.

Juntamente con los demás pilares, está la divinidad. La creencia en la
divinidad es fundamental. Sin ella no sirve de nada creer en los
dogmas anteriores solamente, pues el Troth no parecerá tener sentido
en varios de sus protocolos.

La divinidad es individual y comprende una clase de seres con poderes fantásticos
que se presentan en los mitos, reciben nuestros llamamientos, reciben nuestra
adoración, y a cambio de esta lealtad y respeto nos dan conforto y virtud.

Las divinidades son el camino de la paz.

A través de ellas podemos pedir facilidades en la vida, podemos tener alguien en
quien reflejarnos.

La divinidad esta sobre el concepto del héroe, porque ella no es
simplemente una ideología a admirarse y alabarse, sino allá de esto,
ella es dotada de poderes de gobierno y se responsabilizan por el
universo, todo esto independientemente de nuestra voluntad y creencia.
Las divinidades son individuales, y esto es, cada divinidad habla por
su propia existencia única y cósmica, y no podrá ser celebrada como
otra, ni podrá ser leída como análoga a otra, aun que haya una severa
semejanza. Y esto implica profundamente en lo que llamamos:
politeísmo: creer en varios dioses. Para un Odinista, existen muchos
dioses, pero podemos separarlos en dos grandes grupos: nuestros dioses
(los dioses nórdicos) y los dioses de los demás (los dioses
extranjeros). Los demás dioses no nos interesan, pues lo importante es
conocer, alabar, respetar y saber lidiar con nuestros propios dioses.

Pues ellos serán nuestra defensa en la tierra, nuestra espada contra
la injuria, nuestro yelmo contra la ignorancia, nuestra armadura
contra el padecimiento, nuestra magia contra las fuerzas del caos.
Ellos son el orden. Los vikingos creían que el mundo era habitado por
muchos dioses y que muchas veces nuestros dioses combatían contra los
dioses extranjeros cuando naciones estaban en guerra, luchando para
conquistar una determinada guerra y donde quiera que los hombres del
norte, los leales a los dioses, pasasen los dioses allí caminaban con
ellos y dejaban sus marcas. Y ahí llegamos al cuarto pilar, el cuarto
dogma del odinismo, que es el politeísmo.
Existen una serie de creencias aun, pilares, dogmas que sostienen
nuestra religión y, darle crédito a estas creencias es parte
fundamental del Troth. Son ellas, la creencia en la magia, la
comprensión de la polaridad, la práctica de la ritualística, el culto
del sexo, la comunicación rúnica, la lectura del alma, etc.

¡Por ello yo afirmo que no debemos admitir injertos de otras creencias
dentro del Troth! Debemos separarnos seriamente para el camino
odinista si queremos realmente vivenciar su espiritualidad. Tener
únicamente fe, no hace de nadie odinista. Es necesario comprender y
vivenciar los misterios antiguos, leer los dogmas y ponerlos en
práctica. Y si, cuestionar prudentemente, pero que el ignorante calle
en una mesa con los sabios y que escuche con el debido mérito y respeto.

Aisllan
Folk Visigodo Monterrey (México)
Hermandad Odinista del Sagrado Fuego