Nuestra filosofía: Integralismo y personismo. Universalismo y Nacionalismo.

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Concebimos el integralismo como una manera de ver y tratar los seres consistente en tomarlos como son, con la complejidad propia de ellos; y el ser más complejo es el hombre. De la captación y aceptación de esa complejidad del animal racional, surge el personismo, doctrina que establece como base del estado y de sus funciones y atribuciones la realidad del hombre-persona; esto es un ser complejo de cuerpo y de espíritu, y, por los mismo, de necesidades materiales y de de necesidades espirituales; ser con atributos de bestia y de ángel; con determinaciones animales y con razón y voluntad, con derechos y deberes; con capacidad de labrarse su propia suerte; responsable de su propio destino; y, por ello, pleno de dignidad y de respetabilidad.
Al basarnos en la eminente calidad de persona que tiene el hombre, rechazamos automáticamente el totalitarismo, que endiosa al Estado, y, por ende, despersonifica al hombre. Aunque parezca paradójico, el liberalismo que tanto endiosó a la razón humana, comenzó a despersonificar al hombre. El hombre – ciudadano fue hombre- individuo: ente contable: sufragio universal: cada individuo un voto: la mayoría de votos era lo mejor; era el peso del número: el peso de la masa. El hombre- individuo al hacerse hombre-número se había convertido en hombre masa: la fuerza de lo físico frente a la fuerza del espíritu. Si la masa votaba la crucifixión de Jesucristo y la libertad de Barrabás, eso era lo bueno; si la masa endiosaba al Estado y estratificaba y arrinconaba a Dios, eso era lo verdadero: habíamos llegado al totalitarismo marxista: al dios Estado y al hombre-número, contrariando la milenaria y eterna concepción del hombre-persona con fines tanto temporales como trascendentales y del Estado instrumento de ayuda para alcanzarlos. Totalitarismo, frente a personismo: los dos términos de una oposición radical.
Si personismo es integralismo e integralismo es realismo, el Estado debe estructurarse con toda la fuerza y la diversificación de su unidad orgánica, con la base insustituible de su demos, y con el afianzamiento de su autoridad: Estado unitario, pero orgánico; democrático, pero autoridad respetable, respetada y eficaz.
Estado que se base en la más amplia base popular, pero encauzada en buena parte a través de los organismos naturales y de otra índole: familia, municipio, asociación de trabajo – gremio, sindicato, universidad y otros centros culturales- mediante la representación indirecta, sin excluir el sufragio universal directo, como se estereotipa en la composición que proyectamos del poder legislativo.
Estado con sus Poderes trabados entre sí, con la fuerte interdependencia de los seres orgánicos, que son seres vivos.
He ahí la filosofía integralista y personista traducida en la realista concepción del Estado unitario, orgánico, democrático y autoritario.
Desechamos por igual los viejos o actuales sistemas de Estados absolutistas y los viejos o actuales sistemas de Estados liberales. Ni Rousseau, ni Montesquieu, ni Hegel y Marx pueden ser mentores de un Estado moderno al servicio de la persona humana. Sus épocas han pasado o están pasando, aun cuando sus efectos perduren o sigan sacudiendo a la humanidad. Todos ellos, poderosas mentalidades que produjeron bastantes cosas aprovechables, tuvieron un pero: el de la parcialidad, frente al integralismo de la realidad, de la verdad.
Durante veinte y tres años hablamos más de nacionalismo que de integralismo. Era la necesidad de comenzar por lo más asequible a las gentes. Ese nacionalismo que predicábamos y seguimos predicando, tenía y tiene alma integralista; nada de cavernarismo; todo lo contrario, universalismo. Nuestro nacionalismo no es otra cosa que la depuración, el afianzamiento y la exaltación de los valores fundamentales de la Nación, para sobre esa base levantar el nuevo Estado capaz de cooperar dignamente con los demás pueblos de la Tierra.
Un hombre no puede servir a los demás ni aspirar a lo universal, si no comienza por ser algo, por ser alguien. Un hombre en plenitud sirve con eficacia; un hombre disminuido o deformado, sirve mal, o no sirve, o hace daño. Por lo mismo un hombre debe comenzar por fortalecer su personalidad, extirpando sus defectos, afianzando sus cualidades, robusteciéndolas, enalteciéndolas. Entonces servirá su destino y servirá el destino de los demás.
Lo mismo acontece con la persona colectiva que es la Nación. Ayudar eficazmente a que cumpla su destino es nacionalismo, cumpliéndolo, ayudará bien a la especie humana.
Este proyecto de constitución es uno de los frutos de esta filosofía política integralista, universalista, personista y nacionalista, predicada desde hace cerca de un cuarto de siglo y que entraña una revolución estructural e ideológica. Hemos roto con el siglo XIX y dejamos abierta la puerta al porvenir. Inclusive al rechazar la facticia, ambigua, confusa, difusa e irreal clasificación de los hombres y las ideas que, con parcialidad absolutista pretende encasillarles en derechistas e izquierdistas.
Frente a esta necia clasificación, somos integralistas. Frente al estrecho y caduco imperio de los siglos XVIII y XIX, somos humanistas, que partimos con la existencia del hombre y avanzamos previendo el futuro; frente a los subproductos, ya fosilizados de esos dos siglos, reivindicamos los vivientes valores esenciales de la humanidad de todos los milenios. Muchas de nuestras ideas ya han hecho carne en mentes ecuatorianas de todas las ideologías. Hemos sido los adelantados, los pioneros, con todos los contrastes conocidos que soportan quienes se adelantan a su época. Acaso esa haya sido nuestra misión. El tiempo lo dirá.

Quito, Noviembre de 1964.
Jorge Luna Yepes

Nacionalismo es el sistema político que quiere estructurar el Estado a base de los valores constitutivos de la Nación a los que depura y exalta.
El integralismo es el principio que conduce a conciliar las clases sociales, es comprender sus problemas, hacerlas progresar y contribuir al desarrollo nacional. Los partidos políticos han escindido a la comunidad ecuatoriana y han creado particularismos bajo banderías e ideologías ajenas a la idiosincrasia y tradiciones del hombre ecuatoriano.
Autoritarismo y democracia equivalen a la voluntad popular y a la acentuación de las facultades legales de la autoridad; para ello es indispensable que la ciudadanía elija gobiernos fuertes, con suficiente respaldo, a fin de servirla con eficacia.

Ultima Frontiera – Schiavo della Libertà

Traducción

Este es el baile de los hipocritas, de los viles, de los perezosos
De las ovejas mediocres, de los modernos y nuevos esclavos.

Esclavo de tu look de Facebook y de “Beautiful” con Brooke Logan Forrester
De EEUU en TV, la MTV y la televisión de pago.
De aparentar y consumir, desear y cumplir
De los productos hechos en China, de la aspirina Bayer
Drogas extrafuertes como palas de ping pong
Un poco de aquí, un poco de allí, esclavo de la libertad.

Esclavo de la caña, de la pera y del tiempo que es dinero
En esta era donde debo hacer todo a una hora
De la paz sin guerra a lo largo y ancho de la tierra
Sin mirar más el cielo, sin sol, bajo un velo
Si no lo veo, no es cierto, no lo creo, no lo espero
Quien lo a visto y quien lo sabe: Esclavo de la Libertad.

Esclavo del sindrome electoral
Porcentajes y frustraciones de los malos contra los buenos
Democráticas ilusiones, de los códigos por la mañana, del petróleo y la gasolina
De la banca usurera y de su Europa sumisa
Tres búhos en el tocador: ONU, OTAN, OMC
El mesías te salvará: Esclavo de la Libertad.

Esclavo del sexo por aumentos, por un puesto a cualquier precio
es una puta, esclava de un gobierno traidor
De los embaucadores, de los que engañan, de los que duermen y no despiertan
De la opinión publica, la antidiscriminación
A un lado Sí, al otro no, de la cena con TG
Pausa publicitaria…. ¡Esclavo de la libertad!

¡Esclavo de la libertad!
¡Esclavo de la libertad!
¡Esclavo de la libertad!
¡Esclavo de la libertad!

La violencia

feo

La violencia puede ser familiar y se presenta en cualquier clase social ante la falta de respeto entre los miembros de una misma familia; psicológica cuando incluye el maltrato verbal, acoso permanente y privación de los derechos fundamentales de las personas; cotidiana que se vive todos los días ante la falta de respeto a las normas establecidas en oficinas públicas, transporte, calles, plazas y hospitales donde la atención médica toca fondo; doméstica cuando existe maltrato entre la pareja y los hijos; política donde los grupos organizados en el poder se burlan de los electores y minimizan sus necesidades básicas, donde la corrupción es permanente y la coima se ha convertido en norma de conducta, donde el nepotismo, los “compañeritos” y los compadres cohabitan en algunas instituciones; la violencia socioeconómica se refleja en la pobreza y la marginalidad de los sectores más vulnerables de la población que vive en el desempleo, la informalidad y la falta de acceso a la salud y la educación; cultural cuando se distorsionan los valores de la Identidad Nacional; delincuencial cuando el robo, la estafa, el narcotráfico, el secuestro y el sicariato han salido de control y es pretexto para justificar la falta de iniciativas, principios y valores. En Ecuador la tortura mental, el vivir con miedo y aterrorizados, la sumisión y el clientelismo es la herencia de los últimos años. ¿Hasta cuándo?
Rodrigo Contero

Pedro Varela “Derecho a la defensa”

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que España vulneró el derecho de Pedro Varela, dueño de la Librería Europa de Barcelona, a tener un juicio justo, por lo que deberá ser indemnizado con 13.000 euros.
La Corte de Estrasburgo ha considerado por unanimidad que España no respetó ese derecho porque Varela fue condenado en segunda instancia por la Audiencia Provincial de Barcelona por un delito -apología de ideas o doctrinas justificadoras de actos de genocidio- que no fue incluido en los escritos de acusación por los que fue juzgado en la primera instancia por el Juzgado Penal número 3 de Barcelona.
Varela fue condenado el 16 de noviembre de 1998 por el Juzgado Penal a un total de 5 años de prisión por un delito continuado de negación del genocidio nazi y otro de incitación a la discriminación y al odio por motivos racistas y antisemitas.
En 2008, después de que el Tribunal Constitucional declarara inconstitucional la tipificación delictiva de la negación del genocidio, la Audiencia de Barcelona condenó a Varela a siete meses de prisión por un delito de justificación del genocidio y le absolvió del resto de los cargos.
El TEDH considera que, para poder cambiar la calificación de los hechos (de negación del genocidio nazi a justificación del mismo) la Audiencia “debió dar la posibilidad al acusado de ejercer su derecho de defensa sobre ese punto de una manera concreta y efectiva”, lo que no sucedió en este caso.

Hermano boer

en la lejanía

No sé si pensábamos lo mismo
Posiblemente no.
Pero hace días me da vueltas
Por la cabeza este poema
Hermano Boer.

Los otros no saben
Lo que fue poner el piano
En la casa junto al río
Y que en las tierras solitarias
Y despiadadas, sonara Mozart
Por primera vez.
Nosotros sí sabemos.

Los otros no saben
Lo que es quemar las naves
Abandonar la tierra con tus muertos
Y partir.
Nosotros sí sabemos.

Los otros no saben
Lo que es pelear contra todos a la vez
Y mantener la sonrisa por las noches
Para que los niños
Tengan un minuto de paz.

Los otros no saben nada del confín
Del vacío, de la sequía, de la soledad.
Nosotros sí sabemos.
Y también sabemos que fue, nuestra propia madre
Seca de odio y ávida de divisas
La que nos arrojó con el hambre
A los espacios vacíos.

Nosotros, hermano Boer
Somos el vástago terrible
El hijo al que los padres, volvieron la espalda.
En realidad, no sé si pensábamos lo mismo
Ni me importa.

Tuvimos los mismos enemigos:
El inglés amante del exterminio
Y de los campos de concentración,
La hidra oscura de mil cabezas que grita
Homicidio y sangre y bailar embriagados
Alrededor de los cadáveres recién muertos.

Pero nosotros, aún somos
El piano junto al río, el tibio sol
En la pradera, el fuego y las charlas
Sobre libros junto al fuego.
Los caballos que con tanto amor criamos
La tierra que abonamos, con sudor y con sangre
Durante siglos.

Somos, camarada, los últimos pueblos
Del trigo y las canciones.
Tuvimos una vida hermosa
Los dioses lo saben.
Sabíamos que solos, algún día
Esto pasaría. Pero entre nuestro destino
Y el de ellos, prefiero el nuestro.

Descansa en paz, hermano Boer
El destino es extraño y milenario
Y los ríos llevan tu sangre y la de Mozart
Hasta un lugar idílico
Olimpo, Walhalla, paraíso
Donde nunca mueren los guerreros
Donde nuestro pueblo es feliz
Y cultiva soles.

Juan Pablo Vitali