“Ley de comunicación”, esperemos al servicio de todos.

“La prensa grande ha comerciado con el interés público y hasta con la vida institucional y política de la Nación, ha usado la difamación y la calumnia como armas de lucha y, cuando algún gobierno trata de frenar tal proceder, esa prensa grita y alborota al país por pretendidas violaciones al “sagrado derecho a la libertad”…….El problema de la libertad de expresión se garantiza por derecho natural y legal, cuando no significa ataque a la honra ajena, a la seguridad y el honor nacionales y sabe sostener la verdad de los acontecimientos. ……Si… (Tal libertad de expresión)… contraría el derecho, viola o vulnera valores permanentes, entonces debe ser impedida. Urge en el Ecuador una Ley de Prensa que eleve el periodismo a niveles paradigmáticos de la crítica sana, de la verdad expuesta honradamente……”
19 de septiembre de 1953
Jorge Luna Yepes

Ser libre, para un Orden vivo

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La legitimidad de un poder no se resume en la observación de una ley escrita eminentemente variable o el consentimiento de las masas obtenido a través de la coacción psicológica de medios publicitarios. Es legítimo el poder que observa el derecho de la Nación, sus leyes no escritas reveladas por la historia.
Es ilegítimo el poder que se aparta del destino nacional y destruye las realidades nacionales. Así pues la legitimidad pertenece a aquellos que combate para restablecer la Nación en sus derechos. Minoría lúcida. Forma la élite revolucionaria sobre la que descansa el porvenir.
El mundo no se doblega ante un sistema sino frente a una voluntad. No es el sistema lo que hay que buscar sino la voluntad. Ciertamente, la misma estructura del estado debe ser pensada en torno a algunos principios directores: la autoridad, la continuidad, la potencia del concepto se encuentran reunidas en una dirección de forma colegiada: esta se apoya en un cuerpo de cuadros políticos jerarquizados, asistidos por una verdadera representación popular de las profesiones y comunidades regionales aptos para deliberar sus propios problemas. Pero importa sobre todo forjar a los hombres sobre los que descansarán la comunidad y el futuro de la civilización.
No son las máquinas ni los sabios quienes decidirán la suerte de la humanidad. Los inmensos problemas que plantearán nuevos desarrollos técnicos exigirán una élite política llamada por la vocación, dotada de una voluntad inflexible al servicio de una conciencia plena de su misión histórica. Esa aplastante responsabilidad justificará que se les demande más que a otros hombres.
El cinco por ciento de los individuos, admiten los sociólogos, son profundamente perversos, tarados, viciosos. En el otro extremo, se observa una misma proporción de hombres que poseen, naturalmente y de forma desarrollada, cualidades particulares de energía y abnegación que les predisponen a servir a la comunidad, y así a dirigirlas. Las democracias que instauran el reino del engañó y el dinero están, en gran parte, dominadas por los primeros. La revolución Nacionalista deberá substituir a los primeros e imponer a los segundos.
La selección y la educación, desde la juventud, de esa élite humana estarán entre las primeras preocupaciones de la nueva sociedad. Su formación animará el vigor de su carácter desarrollará su espíritu de sacrificio, abrirá su inteligencia a las disciplinas intelectuales. Mantenidos en la pureza original, no tan sólo por un compromiso de honor sino por una regla estricta y particular, formarán un orden vivo constantemente renovado en el tiempo, pero siempre similar en su espíritu. Así el poder de aquellos que manejan el dinero será sustituido por el de los creyentes y combatientes.

LIBRES PARA HACER REVOLUCIÓN!!!

Dominique Venner

PARA LUCIR BIEN

Es curioso como nuestro debate político tiende a estar dominado por temas ajenos, como si quisiéramos colarnos a empujones en el mundo desarrollado a base de imitar sus discusiones (como el matrimonio gay) o la pereza nos llevará a copiar una agenda como una manera de evitar el agotador trabajo de diseñar una propia.
Esta costumbre se vuelve peligrosa cuando repetimos los mismos argumentos que vienen de fuera y, así, popularizamos una visión distorsionada de nuestra realidad. Es lo que ha sucedido con la legalización de las drogas, un tema que insistimos en debatir aunque no enfrentemos el costo económico de compartirlo, como los países ricos, ni el urgente costo en vidas de los grandes actores como Colombia y Perú.
La discusión ha sido dominada por argumentos más típicos de Canadá o Suecia que de Ecuador. El primero, como siempre, se refiere a que la legalización acabaría con los carteles y haría de las drogas una industria civilizada. Eso implica omitir el hecho de que nuestra cultura empresarial, en general, nunca ha sido muy civilizada ni muy legal.
Los narcóticos, en nuestro caso, comenzarían sumándose a esa larga lista de actividades como la prostitución o el juego que, aunque legales, conservan el legado corrupto y violento de su origen clandestino, y terminaría, una vez inmensamente rica, dominada por un pequeño grupo inescrupuloso y obligada a eterna convivencia con el Estado, tal como ha sucedido con casi todos nuestros grandes sectores.
Otros hablan también de que las drogas deben dejar de ser un problema policial para convertirse en un problema de salud pública atendido por el Estado.
Sin embargo, nuestro Estado tiene ya cientos de actividades que no consigue atender por falta de recursos e instituciones.
También se dice que, que legalizada, la droga perdería su atractivo y el consumo entre los ciudadanos decaería. Pero, contradice nuestra historia nacional de amor con los vicios. El alcohol es legal, pero ello no ha impedido que lo consumamos en un exceso, y con una ligereza, que, entre accidentes de tránsito, violencia familiar e impacto en el desempeño laboral, lo han hecho un lastre para el país.
Si insistimos en usar temas ajenos, al menos deberíamos usar argumentos propios.
DANIEL MARQUEZ SOARES

LEGALIZA LA VIDA

LEGALIZA LA VIDA, desecha toda clase de drogas.
Nuestros antepasados lucharon con sus vidas para heredarnos el derecho principal y natural, el DERECHO a la vida, pero que lastimosamente con el pasar del tiempo este se ha ido convirtiendo más bien en un privilegio o en momentos de suerte, un día estás aquí y al otro descansa en paz.
Tenemos claro que la vida y la muerte siempre van a estar presentes en el ciclo natural del ser humano, legaliza la vida es un grito de rebeldía contra este sistema decadente que ha parido seres carentes de respeto a la vida derecho fundamental de todo SER HUMANO.
En este contexto están las drogas de cualquier clase, color, sabor, sólido, líquido, embotellado, empapelado…etc., toda esta basura inventada por el sistema para volver ricos a unos cuantos y mantener sumidos y controlados a la mayoría de la población.
Donde ha quedado el derecho a la vida, cuando miles de niños, jóvenes y adultos mueren por causa de estas drogas, donde está el derecho a la vida cuando una persona drogada asesina, viola o golpea a su semejante, quizás se olvidaron en alguna oficina de un representante de los derechos humanos.
Desecha toda clase de drogas no la necesitas, naciste libre como el viento para crecer y soñar con los más altos valores, proteger y luchar por la Vida. Quieren legalizarlo todo, pero se les ha olvidado lo principal la “vida”. Legaliza la vida es el grito contra el sistema y todos los que la promulgan y la defienden.
Legaliza la vida hay muchas cosas porque Vivir…

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LIBRE, SOCIAL Y NACIONAL