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PUEBLO Y REVOLUCIÓN

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Nuestro lema es: por un Ecuador grande y libre.

Lo hemos adoptado por nuestra concepción integral de la vida. Tomamos la grandeza en un sentido completo: nos referimos al fundamental doble aspecto del hombre: el espiritual y el físico. Así también, queremos para nuestro país una grandeza plena: en los campos del espíritu y de la materia.

En el campo espiritual consistirá la grandeza en levantar a nuestro pueblo a un gran nivel cultural. Es lo que atañe al cultivo del espíritu.

En el campo material haremos grande al Ecuador dotándole de las ventajas de la civilización occidental en grado subido. Civilización  es lo que atañe al dominio y aprovechamiento de las fuerzas físicas.

La grandeza cultural de la patria ecuatoriana, por lo mismo que atañe al campo del espíritu, comprende cuatro órdenes: el intelectual, el artístico, el moral y el religioso, queremos que nuestro pueblo pueda cultivar su inteligencia esmeradamente, que encuentre campo propicio para su vocación artística, que acentué la recia moral que nos dejaron nuestros mayores, la que se ve herida de muerte en todos los órdenes de la vida, y que viva su fe religiosa hondamente, libre de temores y a tono con las necesidades de la época avanzada.

Lema del Movimiento ARNE “JORGE LUNA YEPES”

LA DISPERSIÓN DE HISPANOAMÉRICA

Por Jorge Luna Yepes
Aparecido en “COMBATE”, diario-órgano de Acción Revolucionaria Nacionalista Ecuatoriana -ARNE,
Quito, Marzo de 1953.

Hispanoamérica vive la dispersión, desde el rompimiento histórico con la metrópoli.
Un ironista llamó a estos pueblos, “los Estados desunidos del Sur”, basado en esta dispersión, fruto de la falta de solidaridad entre sus componentes.
Mientras otros países han tratado de unirse, unificando sus leyes, sus tradiciones, su idioma, Hispanoamérica ha ido en busca de elementos de desunión, creando situaciones ficticias, distrayendo la atención hacia objetivos diversos de los fines auténticos de su historia.
Los esfuerzos por logar la unidad han sido vanos.
Un siglo de historia ha servido para resquebrajar la geografía y poner la venda en los ojos de todos.
Los próceres lucharon denodadamente por conseguirla y sólo pudieron acelerar la acción desintegradota de las nacientes ambiciones de los nacientes partidos.
El pasado y el porvenir de Hispanoamérica han estado en manos de los antagonismos artificiales sostenidos por los interese extranjerizantes y usureros.
Hispanoamérica ha sido una de las víctimas propiciatorias de la usura internacional, del colonialismo sin bandera.
Sus fuentes de unidad han recibido los golpes repetidos, incesantes, de la intriga sistemática, el ataque atentatorio de su soberanía.
Sin planes concretos, sin esfuerzo coordinado entre sus defensores, presenta el panorama lleno de desolación y escepticismo.
Hispanoamérica ha vivido de espaldas a su historia. Ha buscado su inspiración en realidades extrañas, desconociendo sus orígenes reales.
No ha faltado la voz solitaria de señalamiento de los problemas que confronta, pero se ha ahogado al ser arrastrada por corrientes que trataban de desconocer su peculiar fisonomía.
La dispersión hispanoamericana ha invadido todos los campos, o mejor dicho la invención de todos los campos ha originado su dispersión.
Los últimos resortes humanos, las últimas vinculaciones espirituales, últimas no por su valor sino por jerarquía suprema, han cedido el paso a nuevas y audaces expresiones.
Una encrucijada llena de incógnitas y revelaciones encierra lecciones para su futuro.
La exigencia es, por tanto, de retornar hacia la unidad fortalecedora, hacia la unidad salvadora.
Esta es la antítesis de su dispersión.

LLÁMAME CAMARADA “Himnos ARNE”

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Llámame Camarada
La luz se levanta en ámbito regio
marcando compases de nueva canción;
canción de avanzada que lleva a las gentes
cubiertas con sombra del rojo pendón.

Llámame camarada, si tú sientes latir,
con la sangre en el pecho, el valor juvenil;
formaremos entonces las escuadras de ayer
renacidas gloriosas, para hacer patriótica fe.

Marquemos las rutas; es la hora del alba;
cubramos el campo del rojo pendón;
gritó para siempre la Estirpe de tantos
que en siglos sembraron la ley del amor.

Nuestra escuadra termine al caer en la historia,
cuando cumpla la patria sus destinos de gloria.

Con tu sangre y la mía llegaremos a ser
la legión que, invencible, morirá, cual árbol, de pie.

Enero de 1956 “Himnos ARNE”

“Ley de comunicación”, esperemos al servicio de todos.

“La prensa grande ha comerciado con el interés público y hasta con la vida institucional y política de la Nación, ha usado la difamación y la calumnia como armas de lucha y, cuando algún gobierno trata de frenar tal proceder, esa prensa grita y alborota al país por pretendidas violaciones al “sagrado derecho a la libertad”…….El problema de la libertad de expresión se garantiza por derecho natural y legal, cuando no significa ataque a la honra ajena, a la seguridad y el honor nacionales y sabe sostener la verdad de los acontecimientos. ……Si… (Tal libertad de expresión)… contraría el derecho, viola o vulnera valores permanentes, entonces debe ser impedida. Urge en el Ecuador una Ley de Prensa que eleve el periodismo a niveles paradigmáticos de la crítica sana, de la verdad expuesta honradamente……”
19 de septiembre de 1953
Jorge Luna Yepes

Ser libre, para un Orden vivo

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La legitimidad de un poder no se resume en la observación de una ley escrita eminentemente variable o el consentimiento de las masas obtenido a través de la coacción psicológica de medios publicitarios. Es legítimo el poder que observa el derecho de la Nación, sus leyes no escritas reveladas por la historia.
Es ilegítimo el poder que se aparta del destino nacional y destruye las realidades nacionales. Así pues la legitimidad pertenece a aquellos que combate para restablecer la Nación en sus derechos. Minoría lúcida. Forma la élite revolucionaria sobre la que descansa el porvenir.
El mundo no se doblega ante un sistema sino frente a una voluntad. No es el sistema lo que hay que buscar sino la voluntad. Ciertamente, la misma estructura del estado debe ser pensada en torno a algunos principios directores: la autoridad, la continuidad, la potencia del concepto se encuentran reunidas en una dirección de forma colegiada: esta se apoya en un cuerpo de cuadros políticos jerarquizados, asistidos por una verdadera representación popular de las profesiones y comunidades regionales aptos para deliberar sus propios problemas. Pero importa sobre todo forjar a los hombres sobre los que descansarán la comunidad y el futuro de la civilización.
No son las máquinas ni los sabios quienes decidirán la suerte de la humanidad. Los inmensos problemas que plantearán nuevos desarrollos técnicos exigirán una élite política llamada por la vocación, dotada de una voluntad inflexible al servicio de una conciencia plena de su misión histórica. Esa aplastante responsabilidad justificará que se les demande más que a otros hombres.
El cinco por ciento de los individuos, admiten los sociólogos, son profundamente perversos, tarados, viciosos. En el otro extremo, se observa una misma proporción de hombres que poseen, naturalmente y de forma desarrollada, cualidades particulares de energía y abnegación que les predisponen a servir a la comunidad, y así a dirigirlas. Las democracias que instauran el reino del engañó y el dinero están, en gran parte, dominadas por los primeros. La revolución Nacionalista deberá substituir a los primeros e imponer a los segundos.
La selección y la educación, desde la juventud, de esa élite humana estarán entre las primeras preocupaciones de la nueva sociedad. Su formación animará el vigor de su carácter desarrollará su espíritu de sacrificio, abrirá su inteligencia a las disciplinas intelectuales. Mantenidos en la pureza original, no tan sólo por un compromiso de honor sino por una regla estricta y particular, formarán un orden vivo constantemente renovado en el tiempo, pero siempre similar en su espíritu. Así el poder de aquellos que manejan el dinero será sustituido por el de los creyentes y combatientes.

LIBRES PARA HACER REVOLUCIÓN!!!

Dominique Venner